Por lo menos yo.
Temprano en la mañana y en ayunas.
Ya un amigo de la oficina me había advertido de cómo es el aparato ese: "Un tubo cerrado, te produce sensación de encierro. Hay otros abiertos más cómodos. Piénsalo".
Que vá...!, a mí? Yo que he estado en túneles excavados y sin revestimiento, debajo de tierra con apenas una linternita y me voy a preocupar de un aparatito en medio de una sala iluminada. JA!
Pues me acostaron en la camilla, me inmovilizaron la cabeza con una cinta asegurada con Velcro, y sin aviso y sin protesto, como decían antes los pagarés, me metieron en el resonador.
ESA COSA ES UN ATAUD!
Casi me asfixio. No podía respirar, y el corazón iba como a 5.000 rpm.
Estuve a punto de salirme de allí o pedir que me sacaran.
Peleé por ganar el control. Me dije: Calma, tu eres grandecito, manéjalo. Y me costó Dios y su ayuda, pero respiré profundo, cerré los ojos y me puse a pensar en quién sabe qué cosa. Lo primordial era no ver el tubo del resonador a escasos quince centímetros de mi cara.
Después de lo que me pareció una eternidad, entró la enfermera y me inyectó el líquido de contraste (antes de entrar en la sala del resonador me habían colocado una vía a una vena de la mano). Esperar otro buen rato oyendo ruidos raros y listo. Venga Señor, ya puede levantarse e irse. Muchas Gracias.
Mis resultados? El Viernes 30. Otra vez Gracias.
No puedo decir que estuviera nervioso porque en verdad no lo estaba. Para mí era esperar que me dijeran la confirmación de que el oído era el causante de todo.
Y el día 30 fuí con Maripily (esposa) a buscar los resultados, a final de la tarde, luego que ella me recogiera del trabajo.
Por supuesto, no saqué las placas que son un tanto grandes, pero sí saqué el informe.
"Lesión ocupante de espacio en la fosa posterior, consitente con Meningioma del Tenterio. 33mm x 25 mm"
Lo primero es que uno como que se embrutece. Debe ser un mecanismo de defensa para no morir de nervios a la primera.
Lesión? Qué es una lesión? Yo no me golpeé la cabeza desde chiquitico. Cuál lesión?
Maripily y yo decidimos esperar a llegar a la casa y revisar con calma, para qué las prisas.
Y, por supuesto, al llegar lo primero es sacar las imágenes, y al verlas, sin necesidad de ser Doctor, ya era evidente que algo no andaba bien.
Estas son las imágenes que resaltaron por sobre todas las otras. Ni qué decir en dónde está la lesión.
Hasta un ciego puede verla:


Por supuesto, el siguiente paso es acceder a lo que en definitiva es la bendición y, al mismo tiempo, la maldición del que quiere Saber: Internet.
Búsqueda en Google y millones de resultados. Empezar a escarbar entre la montaña de webpages a ver cuál es confiable: publicaciones médicas, hojas de hospitales, esas cosas.
Y ahí ya sí todas se dejaron de sutilezas y le pusieron el remoquete: un meningioma es un tumor.
Susto. Y de los grandes.
Literalmente se me erizaron los pelos de la nuca. De verdad piensas que realmente en la lotería de la vida te tocó el número que nadie quiere.
Las páginas que vimos nos decían que hay montones de meningiomas, generalmente benignos; pero por supuesto, se curan en salud y te dicen que también hay de los malucos. En cuál de todos estoy yo?
Llamamos al Doctor Baltar (el internista) y nos confirmó todo: es un tumor, normalmente benigno, quédate tranquilo, nos vemos el lunes.
Menudo Fin de Semana me esperaba. Empezar por avisar a la familia: Mamá ya lo sabía, estaba al lado mío cuando ví las imágenes; llamar a mis hermanos; todos pidiendo calma y esperar a ver que dice el doctor el lunes.
Y lo que yo no podía quitarme de la cabeza era otra cita también pactada para el lunes en la mañana. No con el médico, sino con el banco, para firmar el crédito de la nueva casa de nuestra familia, por la que habíamos estado ahorrando, trabajando y esperando por 15 años.
Y hablan de ironías de la vida. Personalmente me sentía metido en un pozo, y sin la menor idea de por donde salir.

