miércoles, 31 de marzo de 2010

Enero de 2010

Y matriculé en el nuevo año. Feliz cual lombriz.
Vida normal en todos los aspectos.
Me tocaba la resonancia de control a finales de enero y tenía hecha la cita con más de un mes de anticipación.
En la Oficina dieron un par de semanitas de vacaciones y me tocaba reincorporarme el 4 de enero.
Ese fué el día que todo cambió. Para peor.
Salí perfecto de la casa, manejando el carro y con Maripily al lado para quedarse son el carro e ir al parque a hacer ejercicio. Circulaba en una recta a velocidad normal cuando de repente el paisaje empezó a moverse de derecha a izquierda en rápida sucesión. Me acababa de dar un  mareo, de leve a moderado, pero mareo al fin y al cabo, E IBA MANEJANDO, me pude haber dado la torta del año.
Inmediatamente se lo dije a Maripily y le informé que hasta ese día era chofer de automóvil, cosa mala para ella porque se convierte en la choferesa única y designada de la familia, pero qué le vamos a hacer.
Durante todo el día, sentado incluso en mi escritorio, sentí los mismos mareos.
Y a medida que pasaban los días la cosa empeoraba, porque empezaron los dolores de cabeza y la presión en el cráneo, otra vez.
No habían pasado quince días y la cosa era insoportable y llamé al Dr. Krivoy para imponerlo de mis miserias, inclusive en medio de un ataque de vómito incontrolable que interrumpió la comunicación.
Lo primero me mandó a colocarme 8 mg de dexametasona (corticoesteroide) inyectado, adelantar la resonancia todo lo posible e ir a consulta.
Me inyecté en la emergencia de la Clínica La Arboleda, cerca de la casa de mi mamá. Y pasé el día siguiente bastante bien, pero al segundo día, otra vez lo mismo.
Afortunadamente pude adelantar la resonancia, la cual me hicieron el 18 de enero.
Mientras, cada dos días me inyecté los 8 mg para mantenerme más o menos controlado; hasta tuve que dejar de ir a la oficina por un par de días.
Al ir a consulta, se verificó lo que suponíamos, una fuerte inflamación que me estaba ocasionando las molestias y los vómitos.
Me explicó que el tumor no había tenido un crecimiento aparente, ya que la primera resonancia no fue hecha con el propósito de medición de control, pero que el 'niño' estaba básicamente igual.
La inflamación la ocasiona la radiación, si bien no hay signos de radionecrosis (buena noticia), y la presión misma del tumor sobre la masa cerebral.
El tratamiento es por la vía de corticoesteroides en altas concentraciones: tabletas de 4mg en la mañana y 4mg en la tarde para luego ir reduciendo poco a poco.
Esas tabletas, en esas concentraciones, sólo se consiguen en una farmacia que se llama Badan (Banco de Drogas Anti Neoplásicas) que surte de medicamentos muy específicos a personas con cancer, tumores, etc.
Y para allí me fuí con Maripily, me compré mis cajas de corticoesteroides y allí mismo me tomé 4 mg.
y lo continué en la tarde.
Al día siguiente estaba lo suficientemente bien como para volver al trabajo, y continué con mi rutina disminuyendo la dósis 2 mg cada 4 días.
la rutina era:


Mañana     Tarde      Lapso
4 mg           4mg        4 días
4 mg           2mg        4 días
2 mg           2mg        4 días
2 mg           1 mg       4 días
2 mg            -            4 días


En este periplo terminó enero y entramos en febrero, pero ese es otro tema.


Muestro ahora los resultados de la primera resonancia de control, conforme a lo que me dijo el Dr., en la próxima, si Dios quiere, pueden empezarse a ver los primeros signos de mutación que indican que vamos progresando. Cuento los días ...


La parte blanquecina y brillante alrededor de la masa tumoral es el cerebro inflamado

Vista desde arriba con las medidas claramente visibles

Vista desde mi izquierda

Vista posterior.