Y ya llegaba el día.
Me tocaba el 11 de noviembre, pero primero tenía que marcar la tarjeta de los 49 años. Y lo hice en compañía de mi hermano gemelo Juan, en su casa.
Pasamos un buen rato y luego a la casita.
También estuve ordenando las cosas en la oficina ya que preveía que por lo menos en una semana no iba a pasar por allí y tenía variadas cosas pendientes.
El 11 de noviembre llegué a la Clínica: Centro Médico de Caracas, ubicada en San Bernardino bien temprano en la mañana..
Lo primero, por supuesto, pagar. Superado el trago amargo, en admisión nos informaron que por lo menos hasta el mediodía no iba a tener habitación disponible. Eso no me afectaba tanto a mí como a la familia que tendría que esperar todo el tiempo sentada en las sillas de un pasillo.
Pero eso no lo podía controlar, así que, a lo mío.
El Doctor Krivoy apareció con una especie de caja de plástico en la mano que no supe identificar. Luego vería su utilidad.
Lo primero fue llevarme al resonador magnético, me pegaron unas cápsulas de omega3 en varias partes de la cabeza, me pusieron la vía en la mano y me metieron en el resonador.
Quizas deba explicar primero de que se trata el procedimiento y luego contar cómo lo ve el paciente.
La idea es generar un modelo tridimensional del tumor a través de las imágenes de forma tal que el equipo de radio cirugía sepa exactamente a donde apuntar. Esto se logra con resonancia magnética y con tomografía.
La resonancia da muy buena calidad de imagen pero ciertas distorsiones en cuanto a las dimensiones reales.
La tomografía arroja dimensiones mucho más precisas pero menos calidad de imagen. Solución?: Programa de computadoras que toman los dos tipos de imágen y hacen un modelo en 3D bien preciso del área que se desee.
En la resonancia se hacen muchos cortes (cada corte es una imagen) en el área del tumor (creo recordar que el doctor habló de 600), y a cada uno de ellos, el doctor debe indicarle las zonas donde se puede irradiar (el tumor por supuesto) y con qué intensidad; y se indican tambien las zonas que se deben evitar (globos oculares, nervios ópticos, tallo cerebral).
Cuando están seguros de que el modelo que tienen refleja lo que quieren hacer, ponen una pelota de tungsteno en el sitio donde debe quedar teóricamente el tumor y hacen una irradiación de prueba y registran los resultados. Si todo va OK, traen al paciente y aplican el modelo. Eso es en resumen el procedimiento.
Ahora lo cuento desde mi perspectiva.
Al colocarme las cápsulas de Omega3, el Doctor me explicaba que se habían dado cuenta que mientras más puntos de concordancia tuvieran la resonancia y la tomografía, se le hacía más fácil al programa de computadora hacer la integración de imágenes, y resulta que el aceite de las cápsulas se ve como una mancha blanca brillante en las imágenes, y funciona muy bien como referencia. En total me puso como nueve cápsulas y luego me metieron en el resonador.
Como ya yo sabía cómo era el sarcófacgo ese, me preparé con tiempo, respiré profundo y... cerré los ojos antes de que me metiran dentro. Y no los volví a abrir hasta la salida. Santo remedio.
Pensaba que me iban a llevar al tomógrafo de una vez, pero no. Hay un paso intermedio.
Subimos a la sala de recuperación de la clínica, y entre Mauricio Krivoy, su hermano y una enfermera procedieron a fijarme un "Marco Estereotáxico" a mi cráneo. Cómo?, muy fácil, con cuatro tornillos, largos y puntiagudos, y un mini torquímetro ajustado a la presión máxima que se debe atornillar contra el cráneo. De más está decir que la idea es que ese marco no se mueva para nada en todo el día.
La ubicación de los tornillos fué: dos en la frente casi colindando con la sien, y dos en la parta baja trasera del cráneo. a la altura de las orejas.
Por supuesto, me dijo el Doctor, unos pinchazitos de anestesia local para que no te duela cuando te ajustamos los tornillos. OK.
Primer tornillo, primer pinchazo, fastidioso pero tolerable, y la anestesia actuó rápidito.
Segundo y tercer tornillo, igual. Lo mejor para el final.
Último tornillo, pinchazo y a apretar el tornillo. No se durmió. Me duele, le digo al Doctor; otro pinchazo, y más apretar; me sigue doliendo le vuelvo a decir. Parece que no estamos anestesiando un nerviecito, pero seguía apretando el tornillo el condenado; otro pinchazo y por fin se calmó el dolor. Confieso que solté un suspiro de alivio, y me di cuenta de repente que tenía encogida la pierna como un reflejo por el dolor. Me dediqué unos momentos a relajar todo el cuerpo, pués no había notado lo tenso que estaba.
Hubo sangrado? Un poquito. pero quizás lo más desagradable es recordar el sonido del tornillo perforando el cuero cabelludo y la sensación de tener la cabeza metida en un cascanueces gigante que no te rompe la cabeza vaya usted a saber por qué razón.
Nos tocaba volver abajo para hacer la tomografía, pero como ya era paciente formal, y con ese casco en la cabeza, me sentaron en una silla de ruedas y un enfermero me puso un gorrro quirúrgico que tapaba de alguna manera los tornillos, y me llevó de vuelta al tomógrafo.
Allí me colocaron la caja que había visto en las manos del Doctor al inicio del día. Esa caja ajusta perfectamente con el marco fijado a mi cabeza, y tiene una serie de marcas y referencias que permiten ubicar la cabeza en la máquina que va a dar la radiación, recordemos que en este caso la precisión lo es todo.
Comparada con la Resonancia la Tomografía es un paseo en el campo, no solo porque el equipo no es tan claustrofóbico, sino que es mucho más rápido el procedimiento. Terminamos rapidísimo.
Total que eran aproximadamente las 9 de la mañana y toda mi participación activa había terminado. Y todavía no tenía habitación. La solución era mantenerme en la sala de recuperación, mientras se desocupaba una. Otra vez a la silla de ruedas, y en nuestro camino a Recuperación pasamos por planta baja para que la familia viera que estaba bien, Aproveché para agarrar un libro (Historia de los Griegos) y mi celular.
Llegamos a la sala, me acostaron en una camilla y me pusieron en el rincón donde menos estorbara, ya que realmente lo único que me pusieron fué suero (dos botellas), cuyo resultado fue que tuve que ir al baño a orinar.
Me tocaba llenarme de paciencia, y finalmente como a las 12:30pm me informaron que ya me habían asignado habitación.
Me bajaron como a la una (en la misma camilla en la que estaba) y por fin estuve tranquilo y pude de alguna manera relajarme y comer, comida de clínica, pero peor es nada.
Y mi aspecto en ese momento? Aquí va la foto.
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