viernes, 30 de abril de 2010

Hoy me hice la resonancia Nro. 2
Salimos temprano pero tuve que devolverme a buscar las otras placas para que pudiesen comparar.
Por supuesto, ya eran pasadas las 7:20 cuando llegamos y tenía como 3 personas por delante.
Hice el papeleo (es decir, pagar) y a esperar, que no fue mucho; alrededor de las 8 y dele me llamaron, bajé a los avernos de la imagenología (¿no había mencionado que el resonador y el tomógrafo están en un sótano?) y me pusieron la vía para el contraste.
Esperé mi turno y me pasaron sin más trámite.
Nuevamente cerré los ojos y esperé.
Ya todo parece más rápido, o a lo mejor es que las cosas van bien y no necesitan tanta acuciosidad, el caso es que se me pasó el tiempo volando. Y lo mismo sintió Maripily en la sala de espera, que es el sitio que más desespera.
Como hoy es viernes 30 de abril, me toca esperar al lunes o martes para recibir los resultados con el informe y consultar al Dr. Krivoy.
Yo no tengo angustias por esperar dos días, pero las féminas de mi familia parecen una manada de leonas del Kalahari. Quieren saber todo YA! o se comen al más pintado, incluido al macho alfa.
Igual, busqué a Maripily, salimos de las catacumbas y me fuí derechito al comedor de empleados, el cual descubrimos hace un tiempito, y me zampé dos empanadas y una malta, para horror de Maripily, que ahora que ya estoy redondo me quiere poner infructuosamente a dieta, pero es que las preparan divinas.
Volvimos a la casa alrededor de las 10:30  y confieso que tenía la cabeza bien pesada. Me recosté y me quedé rendido como un tronco.
Tenía toda la intención de ir a la oficina, pero esa siesta anticipada cambió todo, preferí quedarme y descansar un poquito.
Y de hecho estuve toda la tarde pendiente y leyendo los correos a través del Web Access. Parece que hay buenas noticias de trabajo en Maracaibo. Ojalá. Puede que sea la primera señal que todo se está enderezando poco a poco, y a todos los niveles. Veremos.

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