OK.
Me desperté en la UCI desnudito cual bebé (entre las pocas cosas que recuerdo está que yo había ayudado al proceso de stripping en Emergencias) y con un pañal puesto.
Tenía puesta una vía en el antebrazo izquierdo y monitores cardíacos pegados al pecho. suero y/o medicamentos colgando y drenando a mis venas.
La UCI del Centro Médico de Caracas es razonablemente grande, tiene capacidad cómo para 10 personas, cómodamente instaladas, con un enfermero/a delante de cada puesto, permanentemente.
Cuando me despeté había ocupadas, además de mi cama, otras cuatro, una de las cuales (a mi perfecto frente) tenía a una señora que tenía muerte cerebral, y todos los que iban a verla empezaban a llorar. Realmente levantador del ánimo; menos mal que al rato la movieron a un cubículo oculto, de manera que no había que presenciar el duelo, que creo debe ser algo muy privado.
Y había un Coro, las notas eran así como La - Do - Mi, pero la melodía era un poco monótona y repetitiva: AY - AY - AY; menos mal que sea lo que sea que me daban me ponía a dormir porque el ambiente es deprimente.
Maripily buscaba todas las vías de colearse y vivían desalojándola, tambien recuerdo a mis hermanos; del tema de las conversaciones recuerdo poca cosa o nada. Por lo menos veía caras conocidas, pero es bien extraño tener la sensación de haber perdido tres días de tu vida y recordar ese espacio de tiempo a retazos.
La parte que más vívidamente recuerdo es un baño que me dieron. Qué digo baño, ME DUCHARON.
Resulta que en la cama tienen puesto un plástico, o me lo pusieron cuando estaba dormido, y comenzaron a echarme agua por todos los lados, inclusive la cabeza; una ducha completita, con lavado de cabeza con champú y todo. Secaron el agua, me secaron a mí. Me rasuraron la cara, quitaron el plástico, me cambiaron el pañal, y listo. Juro que me dejaron como nuevo. Y a dormir otra vez. Hasta que me asignaron la habitación y me trasladaron. Todo un alivio. No es agradable ese sitio, aunque te sientes ultracuidado, de ahí su nombre.
Una vez en la habitación las cosas variaron, comenzaron las visitas y pude ver algo de televisión.
La comida era horrible: Pollo en todas sus presentaciones, sólo pollo, todo el tiempo, y absolutamente insípido.
Me alimenté se sandwiches comprados en el comedor de empleados. Cinco días de ese trajín. Horrible. Aunque debo decir que los sandwiches eran buenos, pero terminas harto.
Varias visitas que agradecer. En una de esas se abre la puerta y entraron nuestros Directores, para quienes invertir tiempo en una visita de enfermo es una "perdida importante" de tiempo, adicionalmente y por otras razones que les expondré personalmente quiero hacerles constar mi más sincero agradecimiento en forma pública. Estuvieron también Antonio y Raimundo Vaquero, Pablo Machicao, y no sigo nombrando para que no me falte nadie y ofenda, más todavía que mi memoria en esos momentos estaba fluctuante. Igualmente debo agradecer a todos los que estuvieron muy pendientes por teléfono, sobre todo Marisé Mariño y Carlos Pereira que se convirtieron en los comunicadores de mi situación; a todos los nombrados y no nombrados mis mas efusivas gracias por su interés.
Tengo otro eventos posteriores que comentaré en la próxima entrada, y ya tengo la otra resonancia que desencadenó el evento de la UCI. son muchas imágenes y tengo que seleccionar.
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Estimado y apreciado Carlos
ResponderEliminarHace unos días tu hermano y Mariela me comentaron sobre tu blog, y hoy tuve la oportunidad de accederlo y leer un poco tus experiencias y pasos que estas dando hacia una total recuperación. Quiero, a trabes de este medio, felicitarte, estas demostrando que ya eres un ganador, sin duda, lo vas a lograr.
Tengo un pequeño libro que se titula, “Nunca te Rindas” Edición de Lidia María Riba, Vergara T Riba Editoras, y en su sección “Seguir a pesar del miedo, Los Obstáculos, leí un párrafo que quiero compartir contigo, creo que te identifica, y dice:
“Nunca defenderé el dolor, y es obligación de toda persona que se considere humana cooperar en su destrucción. Pero afirmo que los que sufren poseen la potencia de saber crear y que, desde el dolor, se consiguen fuerzas para desarrollar la vida”
J. Borao
Abrazos
Gonzalo Bruzual L
gonzalobruzual@yahoo.com