miércoles, 7 de julio de 2010

Back to work

Hoy estoy volviendo a la oficina despues de dos semanas de "vacaciones".
Ha sido sencillamente ponerme al día de lo que ha pasado en los diferentes proyectos, ordenar los correos. Hablar mucho, poco computador.
Y hacer un test de cómo me va con la dósis actual haciendo algo diferente a ver televisión o caminar como un hamster alrededor de la mesa del comedor.
Hoy en la tarde llamaremos al Dr. Krivoy y me imagino que habrá otra disminución en la dósis. Voy a tratar que sea la de la mañana que la llevemos a 2 mg, y ver que pasa otra semana.
Tengo que hacerle varias preguntas. Voy a pensarlas y anotarlas antes de llamarlo, de manera que no se me pase nada.
Siempre me quedo con alguna pregunta en el saco y me acuerdo apenas apago el celular. Hoy no quiero eso. Voy a llamar a Pily para que las preparemos juntos.
Además hoy hice la cita para la Resonancia, el 28 de julio a las 8 am.
Ya veremos en donde estamos... Somos optimistas. Qué otra nos queda.
Por lo pronto, a pesar de lo "reducido" de la dósis de corticoesteroide no he tenido molestias, llámese dolor o presión.
Quiero llegar a 1.5 mg para comenzar la rehabilitación; es decir, recuperación de masa muscular.

Anteayer cumplí una promesa que me fué impuesta, y que sin embargo me pareció interesante como experiencia.
Mi querida cuñada Gladys prometió una visita a José Gregorio Hernández, con vela incluida. ¿Y quién debía hacer la visita: éste que está aquí. Y llamaba y preguntaba que si ya fuí, etc. Total, estábamos haciendo no recuerdo qué en la mañana y Pily me dijo para ir de una vez. Yo estuve de acuerdo y nos fuimos a la Iglesia de La Candelaria, ubicada en la parroquia del mismo nombre, en el Centro de Caracas.
Estacionamos en el veintiúnico estacionamiento, y comenzó la caminata; el estacionamiento está en un hueco y la subida es trabajosa. No importa total es una "penitencia".
Además, el estacionamiento no está ni cerca de la Iglesia, y las aceras son bien altas. Total, más caminata para entrar a la Iglesia por una puerta lateral. Aprovechando algunas entradas para minusválidos que hay en las aceras  (a  Dios gracias).
Llegamos a la puerta y subí tres escalones de regular tamaño y por fin pudimos llegar a la capillita donde está enterrado El Venerable. Mucha gente. Y dos nichos metálicos para poner velas; parecen parrilleras gigantes del calor que generan; hay un montón de velas encendidas. Tambien hay un puestito donde venden las velas, por supuesto. Compramos una grande y yo la prendí, no sé qué hice pero se consumió el cachito de mecha y se apagó la co#o vela; Pily tuvo que ir al puestito, le colocaron otro pedazo de mecha y se la encendieron. Yo la puse inmediatamente en la Gran Parrillera, verifiqué que, dentro de lo razonable no se iba a apagar y la dejé allí quieta. Maripily y yo vimos un poco el nicho, yo recé un poquito, Maripily rezó un poco más y nos fuimos.
Esta vez bajar escalones, deshacer el camino andado y volver al estacionamiento, con bajada fuerte incluida.
Quitando el deber eclesiástico impuesto por mi cuñada, fue tremendo ejercicio. Vuelta a casa con la satisfacción del deber cumplido.
Creo que debo explicar un poco sobre José Gregorio Hernández y la Iglesia La Candelaria.
Este señor fué un médico nacido en 1864 que fue muy solidario con los más necesitados. Era además un católico muy devoto que casi se ordena sacerdote. Murió atropellado en una esquina de Caracas el 28 de junio de 1919 por uno de los dos (2), sí es correcto dos, vehículos que circulaban por Caracas en ese momento.
Enterrado originalmente en el Cementerio General del Sur, posteriormente sus restos fueron trasladados a la Iglesia La Candelaria.
Se le han atribuido muchos milagros, y en 1949 se inicia el proceso de beatificación. En 1986 el Papa Juan Pablo II lo declara Venerable.
De acuerdo con la mayoría de los relatos la gente pide un "favor" y en la noche sienten la visita de una persona con una bata de médico muy blanca y brillante que los atiende. En la mañana, su dolencia ha desaparecido. Era el Dr. Hernández que realizó el milagro. La Fé mueve montañas. Como ví en una película hace años: Cualquier fuente de agua, en cualquier sitio, es bendita si tienes Fé y curará tus dolencias; Fé con mayúscula, claro está.
Bueno, estemos claros, yo no desagradecería una visita del Dr. Hernández, pero lamentablemente mi Fé en él no es suficiente.


Voy a poner una foto del Venerable, no quiero que se crea que critico su culto, todo lo contrario, me parece que es de respetar.





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